La dama quemada y la de humo

   "Hay que tener buena memoria después de haber mentido".- Pierre Corneille.   
En tu agonía y tu mentira sos dos personas, una de ellas destinada a morir puesto que un cuerpo no aguanta la posesión de dos almas si no son ambas verídicas. Me pregunto, sin embargo, ¿cuál ha de morir?
La falsa, pienso yo lógicamente, pero, ¿qué hace a la falsa menos real? Te has encargado de que se sienta viva, de que se crea auténtica y existente, y no tienes corazón para destruirla ahora: te ha destruido a ti. Dejaste que tu mentira te enredara y se volviera tu verdad, ya es muy tarde para dar vuelta atrás.

El humo ha prevalecido por sobre tu carne quemada y magullada.

Aunque no te deseo suerte, tampoco te deseo aflicción.





Te recuerdo, querida, que el humo se desvanece al fin y al cabo,
si matas a la verdadera, matas a la falsa
Pon atención a lo que haces.

Trata.

Me gustas cuando sos así, despiadado y cruel, cuando las pupilas te rebosan del odio y la indiferencia hacia todo, incluso hacia mí. Me gustas cuando dejas de lado ese cinismo, ese cinismo tan nuestro y tan bonito, me gustas cuando sos tan real y tan hiriente.

No te negaré que me duele, que en este momento me echaría a llorar como una niña pequeña, pero es lo más real, lo más humano que siento por vos
(¿qué siento por vos? Nada, por vos no siento nada, siento por mí, vos sos un mero intermediario entre yo y yo, esta pena es mía y no depende en absoluto de ti)
y me causa un dolor en el pecho y una sonrisa radiante, un regocijo amarrado con el nudo de mi garganta. Nudo atado con mis propios dedos.

Me despojas de toda nuestra mentira, me desnudas hasta lo más hondo de mis deseos, y entonces me acuerdo de que no me interesa, de que en realidad sufro por vos porque se me da la gana, no porque me provoques sufrimiento verdadero.

Y vos, vos sos cruel conmigo sin imaginar que no me haces daño. Vos no sabes cómo soy yo, no me conoces nada porque, si bien creo que sospechas mis mentiras, no sabes cuál es la verdad. Pero vos no sabes que tu persona no puede tocarme en lo más mínimo, crees que sos el mundo para mí y sos vil conmigo, un perro desalmado.

Me gustas cuando te conviertes en esta escoria de persona, capaz de hacer pedazos a una niña doliente.
Capaz de tratar de hacer pedazos a la Feña.
Tratar, porque evidentemente no puedes, simplemente crees que sí, y yo te soy condescendiente. Me muestro destruida, quebrada y, sin embargo, heme aquí,sin rasguño alguno. Más insensible que antes, incluso, porque cada vez que matas mi mentira tengo menos ganas de rehacerla, y me abandono a la verdad.

Comprende, no puedes destrozarme, no en este momento. Pero trata más, me gusta verte intentarlo.
-¿Qué piensas?
- Nada.
-¿Cómo nada? Eso es mentira.
- Es la verdad, las personas siempre piensan nada..
- Como si tú fueras persona..
(Yo trato, de verdad trato de ser persona)

De la permutación de los mundos

"El problema es que vivimos en mundos separados, uno de los dos tiene que renunciar a su mundo. A veces creo que debe ser ella, a veces creo que debo ser yo, pero aquí estamos siempre en mundos diferentes." 
"Para que nada nos separe, que nada nos una" (Pablo Neruda)



Dentro de los mundos no hay espacio para más de una persona.
Sabes que ella no sería capaz de entrar a tu mundo, se desintegraría cual alas de polilla en el fuego, vil gusano en tierras demasiado áridas.
Sabes que tú no podrías entrar en su mundo, porque aunque lo hicieras, te asfixiarías en el aire enrarecido de espacios empolvados.

Yo, yo no tengo nada que ver en esto, yo sólo me pregunto:
¿Será posible una permutación de los mundos?
Y más irrealizable aun:
¿Será posible una mezcla de los mundos?

Yo no tengo interés en compartir mi mundo ni abandonarlo, y dime, ¿quién tendría interés de entrar al tuyo, si fuese lo suficientemente sabio como para saber en qué se mete?

(Meterla en tu mundo es condenarla,meterte en su mundo es condenarte.)


Amanecer

Entre las pocas estrellas se enreda la cabellera de la noche, mientras una mano de dedos largos le acaricia el torso y le borra una fría lágrima del astral rostro con ígnea sonrisa. ¿Es el cielo que se agita en esa melodía lánguida, o es piélago alborotado de pájaros escamados? Amanece.

Pieles y plumas

La muerte no me impresiona ni me intimida. Hace poco vi una persona muerta, la cara destrozada e irreconocible, una masa sanguinolenta e inmóvil. No sentí nada.
Sin embargo, hace un día o dos caminaba por una calle de una ciudad horrible, mirando al piso. Con ojos de niña asustada descubrí un montoncito de plumas y alas y vuelos estrellado contra el piso. Me incliné y, curiosamente, me puse a llorar sobre ese atadito de aire fallecido.
¿Cómo puede ser que me duela más ese pajarito que una persona?
Pues porque estás loca (me susurra amablemente una amistosa boca familiar).
Claro, ese era el motivo, eso explica muchas cosas.

...........................

"Te has vuelto una persona callada. Lo único que te motiva a hablar, a decir algo realmente, es hacerle ver a la gente cuán estúpida es. Lo que sientes y lo que piensas no se lo dices a nadie, no te interesa que lo sepan. Lo demás, hablar imbecilidades con cualquier persona, no significa nada, es como si estuvieses en silencio."

Mármol cristalino

Estaba tan triste en ese momento que no te imaginas, estaba tan enojada contigo, tan terriblemente angustiada... Cuando comenzaste, iba a romper a llorar, no sé si lo notaste.
Entonces te sentaste y dejaste de mirarme, entonces la música brotaba de tus dedos como las lágrimas deberían haber escapado de mis ojos, tus manos como pájaros eran casi una caricia para mi alma.
Y entonces te odié profundamente, me di cuenta cuán frágil era mi persona a tu lado.
Mi corazón marmóreo, vuelto de cristal.

Humaredas

Entre el humo se esboza tu rostro geométrico
se dibuja tu boca entreabierta como queriendo decir algo
no diciendo nada
Te preguntas qué pregunto,
que intento descubrir entre tus pestañas oscuras...
No quiero descubrir nada, he descubierto demasiado...
Debería haberte dejado perdido en el humo.






En el fondo de tus ojos rojos veo mis ojos.

Añilismos melancólicos

El azul es un color triste.
-El cielo entero-
                                  el mar, 
la inmensidad de los ojos 
       ojos azules
(sin ser azules, a veces lo son, dentro)

Las lágrimas,
                   lá
                          gri
                                mas
también son azuladas
en su transparencia
en su diáfana brevedad
[b r e v e s  y  e t e r n a s]

El árbol está destrozado
no sé por qué
(¿un amor, un ave que nunca regresó?)
sé que llora
porque sus hojas
                          ho
                      jas
                              ho
                        jas
c
  a
   e
    n

se descuelgan, azules, mustias
mueren en la tierra infinita.

El azul es un color triste.

Una cosa que quede clara entre nosotros: yo te amo.
Te amo con una locura desesperada y una desesperanza absoluta, como se ama lo que se sabe fugaz, efímero y precario. Como se ama lo que está pronto a morir.
Del mismo modo, no te necesito. En este momento pareciera que sí, y cuando sonríes se me ilumina la vida, pero eso es un detalle, pues cuando ya no se tiene ni a uno mismo, todo lo demás es insignificante, tú te irás, como se ha ido todo lo demás.
Esto lo escribo sólo con el objetivo de dejarte en claro que no te seguiré al fin del mundo, que si te decides a olvidarme, yo me decido a olvidarte, pero si me dices que te quedarás, yo me quedo contigo.
La decisión es totalmente tuya, mon chéri, así que elige sabiamente.

-

Ah, la remembranza de ese tiempo en que me bastaba tu risa para calmarme y respirar. Me enlazaba a tu cuello, nos abrazábamos y pasábamos así tardes, días enteros. No hablábamos, no hacía falta, el latido de tu corazón era suficiente. Eras la única persona que me hacía sentir que no importaba la mierda de afuera mientras estuvieses aquí, lo único que realmente importaba era tu pecho en mi pecho y mi boca en tu cuello, tus brazos en mi espalda.
Ahora que todo es más intenso, ahora que me muerdes la boca y yo suspiro en tu oído, ya no es lo mismo. No haces ninguna diferencia en mi vida, si estás o no estás es indiferente para mí. Cuando me abrazas sólo siento un vacío, una pensamiento fugaz de que debería estar sintiendo algo diferente y más profundo que lo que siento. No siento nada. 
Esto, lógicamente, no es en sí mismo algo malo. Es lo que yo quería, logré mi puto objetivo: no me importas. Lo terrible es que ahora que no tengo nada dentro de mí, que mi mente es un hervidero de pensamientos contradictorios que mueren a cada instante, ahora que estoy desesperada, no te tengo. La calma que me dabas antes, ya no me la das. Eres sólo otro pedazo insignificante de toda esta mierda. 

Diría que te extraño, pero la verdad es que me extraño a mí misma.


Pieles



Hoy, al apoyar la frente en mis rodillas, encontré tu olor en mi pecho, como si estuvieses anclado a mis entrañas, mezclado con mi piel.
Es extraño.

Vacío

Anoche lloré horas, hasta que la masa de mis entrañas desapareció, y dio paso a la nada.
Ya no tengo miedo, porque no tengo nada que perder. 


(Por un lado es bueno no tener miedo, a pesar de que la soledad del vacío mismo acabará por matarme)

Nudos

Es curiosa esta parte de la/las vida/vidas. Estoy, ciertamente, pesarosa y taciturna, y al mismo tiempo tengo un regocijo contenido en mis entrañas. Me siento un poco bien y un poco infame, un poco aquí y un poco allá. Como si desde mis ojos mirasen dos, tres, mil personas diferentes, todas iguales y horriblemente diferentes a la vez.
La mejor manera que encuentro para explicarlo es que tengo una multitud de personas vociferando dentro de mi pecho. No oigo a ninguna en particular, no puedo, sólo oigo el lacónico estruendo de las voces golpeadas y airosas. No son yo, y al mismo tiempo sí lo son, todas igual de reales y rotas, todas siendo yo al mismo tiempo. 

No sé quién soy yo.

Soy yo y mi lunar bajo el pecho izquierdo, yo y mi pelo desgarbado, yo y mi piel pálida. Pero más allá de eso, ¿quién soy yo? 

Soy todo y soy nada. Soy toda esa gente que siento gemir desde lo hondo de mis entrañas, sin ser ninguna en particular. Yo no existo propiamente tal, tal vez nunca fui, tal vez me perdí, tal vez morí. No sé cómo más explicar esto.

(Gracioso es que me corren las lágrimas y no sé por qué, casi como si hubiese muerto algo o alguien se hubiese ido).



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